
La Globalización está ahí, es un hecho, y nos afecta considerablemente en todas las actividades de nuestra vida. Como bien muestra Giddens las consecuencias de la Globalización las encontramos no sólo en economía, sino en la cultura, en los aspectos de la vida diaria, etc.
La economía, si, la dichosa economía, ha sido la causante de todo esto. La necesidad capitalista de expandir los mercados, obtener más y más beneficios ha provocado la expansión occidental por el mundo. Sí, porque no hay que olvidar, aunque Giddens diga que se está produciendo un fenómeno de desoccidentalización, que la Globalización no es más que Occidente, su economía, sus valores, y su forma de vida, llevado a la máxima potencia.
Podríamos hablar incluso de un nuevo proceso de imperialismo, esta vez no realizado por los grandes Estados-Nación de Europa, sino por la economía mundial de carácter puramente occidental. En este "neoimperialismo" , no sólo se explota económicamente a los países no occidentales, sino que también se exporta desde occidente valores, formas de vida, tradiciones, etc. A cambio los occidentales recibimos también algunos de los valores y las formas de vida de dichos lugares, sin olvidar todos los beneficios económicos. Es por tanto, un proceso, que partiendo de lo netamente económico, deriva en un dominio occidental en los valores y en la forma de vida. La dominación esta vez es ideológica y cultural.
Debido a la exposición a la cultura occidental, se están produciendo muchos cambios en otros aspectos de la vida. La familia está cambiando, el papel de la mujer también, las tradiciones locales pierden relevancia, se transforman o acaban por desaparecer, etc. Todo ello deriva en la eliminación de muchas peculiaridades culturales, y en la imposición de una cultura cosmopolita, que no es más que la imposición de la cultura occidental, con algunos matices no occidentales. A su vez, en las propias sociedades occidentales se producen cambios totalmente revolucionarios, como la relación hombre-mujer basada en el cariño y la confianza o la progresiva tolerancia a los homosexuales, y a los extranjeros, que no son producto de la Globalización, como sí considera Giddens.
La Globalización, que tiene como fin último la expansión de los mercados capitalistas y el enriquecimiento que se deriva de ello, usa a las comunicaciones como medio para alcanzar dicho fin. No es que las comunicaciones hayan provocado la Globalización, no, sino que éstas han sido utilizadas para alcanzar el fin de los grandes mercados de obtener grandes riquezas.
Por último, el proceso de "democratización de las democracias occidentales" del que nos habla Giddens, es bastante positivo. Sería esencial para la regeneración democrática necesaria en Occidente, eso sí, siempre que se olvide el aspecto de la democracia global.
A modo de conclusión, si de verdad son nuestros valores, nuestra cultura, y nuestra forma de vida, la mejor posible, dejemos que el resto de los pueblos no occidentales lo descubran por ellos mismos.


